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El efecto de la intervención, que se está desvaneciendo

El tipo de cambio dólar-yen se situó en 159,55 yenes, lo que supone una recuperación de más de 4 yenes respecto al mínimo de 155,23 yenes registrado tras la intervención, lo que pone de manifiesto que el efecto de la intervención está disminuyendo.
Según el diario Mainichi Shimbun, la rueda de prensa del gobernador Ueda tras la reunión del Banco de Japón de julio se interpretó como una señal de su intención de subir los tipos de interés, y se informó de que Estados Unidos había colaborado en la intervención coordinada; sin embargo, aunque el tipo de cambio cayó momentáneamente hasta situarse en torno a los 158,40 yenes, el efecto no duró mucho tiempo.

El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Bessent, se ha pronunciado sobre esta intervención coordinada entre Japón y Estados Unidos.
«El nivel actual del yen podría provocar otros problemas o una devaluación de la moneda».
«Para que el efecto de la intervención sea duradero, se necesitan medidas adicionales».
«Estoy convencido de que el gobernador del Banco de Japón, Ueda, tomará las medidas necesarias».

Con estas declaraciones, ha manifestado su reconocimiento de que los mercados monetarios y financieros japoneses se encontraban en una situación crítica, lo que supone un fuerte indicio de que el Banco de Japón subirá los tipos de interés. Aunque el Gobierno de Takaichi se había mostrado hasta ahora cauteloso respecto a una subida temprana de los tipos, al parecer había comunicado de antemano su apoyo a que el gobernador Ueda realizara declaraciones de carácter «halcón» en la rueda de prensa del Banco de Japón del día 31.
El Gobierno japonés también apoya una subida temprana de los tipos de interés con el fin de mantener los efectos de la intervención cambiaria coordinada entre Japón y Estados Unidos, y, según se ha podido saber tras consultar a varios responsables gubernamentales, el Banco de Japón está barajando la posibilidad de subir los tipos en la reunión de política monetaria que se celebrará en septiembre u octubre.
Si el Gobierno, que hasta ahora había supuesto un obstáculo para la subida de tipos, pasa a apoyarla, se habrá eliminado un obstáculo para la apreciación del yen, lo que puede considerarse un factor favorable a corto plazo para la apreciación de la moneda.

La subida de tipos del Banco de Japón en septiembre ya está descontada. Sin embargo, se desconoce hasta qué punto es firme el apoyo del Gobierno.
Dejando a un lado una o dos subidas de tipos, si se produjeran más, seguramente surgirían fuerzas que las frenaran.
Deberemos seguir observando con atención la relación entre el Gobierno y el Banco de Japón.

También se han descontado el hecho de que la situación del empleo en EE. UU. no sea tan buena como se esperaba y que el presidente de la Reserva Federal, Warsh, no se muestre tan agresivo como se había previsto inicialmente.
No obstante, el hecho de que el tipo de cambio dólar-yen no baje sugiere que deben surgir factores que impulsen aún más la compra del yen.

¿Se mantendrán los movimientos moderados hasta la reunión de Jackson Hole de la próxima semana?
Si se acerca a los 160 yenes, es probable que el avance del par dólar-yen se ralentice debido al temor a una nueva intervención; no obstante, podría resultar arriesgado posicionarse en corto en el par dólar-yen con la esperanza de que se produzca dicha intervención.
El estrecho de Ormuz tampoco se ha reabierto sin problemas y el precio del crudo está subiendo, por lo que, si se produce un retroceso, nos gustaría comprar el par dólar-yen.